jueves, 30 de septiembre de 2010

Un dia de 32 horas...

Realmente fueron 24 horas, lo distinto fue que las pase despierto, y no, no estuve programando (bueno no todo el tiempo).

Eran cerca de las 2 de la madrugada, recibí una llamada (qué estaba haciendo despierto a esa hora? Programando!). Me asusté un poco, pues (obvio) si te llaman a esas horas no es para cosas buenas. Además ese día, más bien el anterior por la tarde, habíamos festejado el cumpleaños de mi Buhita y la persona al otro lado de la línea había llevado a su hija a la fiesta.

De momento paso por mi mente que la llamada fuese un reclamo; algo asi como que la niña se sentía mal por haber comido algo (pero solo habíamos dado pizza y helado, en fin!). Su voz se escucho entrecortada, como a punto de llorar, salude y pregunte qué era lo que pasaba.

Me pidió disculpas por hablar tan tarde, le dije que estaba bien, después me explico que habían detenido a su pareja pues se había pasado un alto y no tenía licencia de conducir. Podría parecer nada, pero debido a ciertas circunstancias hicieron el asunto un poco más grave; así que tendríamos que ir a la delegación para arreglar el asunto.

A veces me quejo amargamente de la burocracia en México, digo todos nos hemos topado con esa pared; pero creo que no solo es un mal en nuestro querido país. Para empezar, tardaron cerca de 2 horas para llevar a la persona de donde se había cometido el delito hasta la delegación (por qué? Quién sabe! A esa hora ya no había tráfico ni nada). Después, por alguna razón que desconozco la mayoría de las personas trabajando en oficinas gubernamentales tienen la misma jeta y trato de pocos amigos, preguntas y parece que estas pidiendo dinero prestado.

Total nos dijeron que se iba a llevar su tiempo porque habían tenido problemas, pero no nos dijeron de que o porque. Entonces no nos quedo de otra que esperar sentados y preguntar cada hora como iba el asunto, a lo que respondían que no sabían y así nos dieron cerca de las 6am. Yo creo que ya teníamos harta a la Sra. que estaba al otro lado del escritorio, así que de plano nos dijo “pues tendrán que esperar más, porque ya viene el cambio de turno y ya no puedo hacer nada” (y no, no estoy en México).

Afortunadamente con el cambio de turno llego un policía más bonachón, platicador y hasta buena onda. Nos dijo que todo se había retrasado porque una de las maquinas que usaban para registrar a los que detenían no estaba funcionando y pues habían llamado al técnico y lo estaban esperando. Para eso ya eran cerca de las 8am y a mí ya me rugía la tripa.

Decidí salir en busca de algo para desayunar, invite a mi acompañante pero era entendible que no quisiera probar bocado, digo la preocupación no era para menos. Me aleje unos pasos, no había caminado ni una cuadra cuando me empecé a arrepentir. He vivido en NY y en el DF, y bien sé que hay zonas a las que no debes de entrar o al menos fingir que sabes bien por dónde vas.

Creo que por primera vez vi la pobreza en su máxima expresión del lado norte del rio Bravo. Había vagabundos por todos lados y entre mas salía el sol mas aparecían. En algún momento pensé en dar marcha atrás hacia la delegación, o bien caminar hacia mi coche (que estaba enfrente de la delegación). Justo cuando estaba tomando la decisión uno de los vagabundos empezó a gritar “Amigouu”; apreté un poco el paso y trate de ignorarlo, no por mala leche, pero estaba en su territorio y no sabía cómo podría reaccionar.

Voltee de reojo y el amigouu ya estaba a un lado de mi preguntando hacia donde me dirigía, le dije que quería algo de desayunar y que estaba buscado una cafetería. Me dijo que había un McDonalds cerca y me dio las direcciones, a lo que conteste con un "gracias". Seguí caminando y él seguía a un lado de mi, y pues me dijo "no te preocupes yo te llevo, pero tú sabes necesito ayuda para mi pasaje y tengo hijos y no hemos comido". Ya me sabía el juego, pero no llevaba algo que pudiera darle, total que le di a entender que si me acompañaba le disparaba un desayuno (en esos momento era mejor tenerlo de amigo que de un posible contrincante).

Camínanos algunas cuadras, siempre deje que tomara la delantera para que en algún momento dado yo pudiera correr en la dirección contraria (ja! Creo que esa sensación la tuve más de un par de veces) Y es que algunas calles aparte de solitarias tenían varios lugares donde se podría asaltar a alguien sin mucho problema.

Total que llegamos al McDonalds, elegí mi desayuno y compre otro como habíamos acordado, le volví a dar las gracias y le desee un buen día. Salí caminando tan rápido como podía. El camino de regreso no fue menos curioso, por querer apresurarme a salir no pensé en que iba a pasar con una bolsa de comida enfrente de personas que tal vez no habían probado bocado en un buen tiempo. Cuando sentí las miradas decidí caminar más rápido y sin voltear (ni mirar de frente a nadie, otro truco de sobrevivencia en ambientes hostiles).

Cuando llegue a la delegación me sentí a salvo! Le volví a ofrecer de comer a la persona que había estado esperando por su conyugue y de nuevo me dijo que no. Eran cerca de las 10am y el policía bonachón solo nos decía que ya merito.

Entonces vimos salir un buen de gente, el caso más curioso fue de una chava de unos 20 años, salió con una cara de regañada que parecía tener solo unos 10 años, no creo que sea para menos, no es una experiencia agradable. Las guardias notaron que estaba a punto de derrumbarse y le empezaron a hacer plática, preguntando por cualquier cosa hasta que llego algún familiar por ella. En el momento cuando el familiar cruzo el umbral de la puerta la chava se puso a llorar como una niña de 5 años. Y así me toco ver como se convirtió de una “mujer” a una “niña” casi indefensa. No sé que habrá hecho pero estoy seguro que aprendió la lección.

Justo cuando mi acompañante estaba a punto de llorar por la desesperación el poli bonachón se acordó que estábamos ahí, nos pidió unos datos y el pago de la multa. Mi acompañante estaba totalmente encabronad@, porque ya habíamos preguntando varias veces cuando había que pagar y no nos habían contestado, yo solamente le dije sonría que si no nos van a tener otro día aquí.

Después de hacer esos trámites, pasó tal vez otra media hora y por fin le vimos la cara a la persona por la que fuimos. Tal vez no salió con la misma cara que la muchachita de 20, pero también iba con bastante sentimiento; al verme se contuvo y solo empezamos a platicar de su experiencia y de la de nosotros. Cuando dejamos la delegación ya eran las 12pm.

Hicimos algunos trámites más para recuperar el auto y luego me dirigí hacia mi casa, cerca de las 2pm. Me acorde de mis días en la uni/prepa que por un proyecto o por salir a echar desmadre con los cuates llegaba hasta al otro día a casa.

Definitivamente no fue una experiencia agradable, pero me ayudo a darme cuenta de lo que pasa mucha de nuestra gente que se encuentra de este lado; sin exagerar a veces los considero como héroes.

Saludos,
El Buho…

3 comentarios:

Moctezuma dijo...

Pues que fue lo que hizo esta persona para que lo llevaran a la carcel?

Lo de los homeless si ha de sacar de onda, ya que algunos son medio agresivos.

Buho Buscador dijo...

Manejar sin licencia en Georgia es delito, que implica que el coche pase al corralon y el duenio junto con el.

Y algunos condados ya estan deportando gente. Los agarran sin licencia, llaman a migracion y si no entraron legalmente (a US) los mandan de retache.

Si, aparte de homeless habia pura banda aqui gruesa. Ya sabes grupitos de weyes esperando que alguien se apende... para caerle encima; en fin, por momentos tuve miedo.

Saludos,

Humberto dijo...

Hola, entré a tu blog por casualidad, me pareció magnífico, no quería salir sin decírtelo.
Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío que es de literatura.
Un abrazo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com